Tendinopatia proximal de los isquiotibiales

Isquio

El dolor crónico en la región en la que se insertan los tendones isquiotibiales en el isquion recibe esta denominación. Es frecuente en deportes en los que la carrera es el gesto fundamental, sobre todo en corredores de larga distancia. Como consecuencia del gesto deportivo repetido una y otra vez aparece el dolor al correr, considerándose por lo tanto una lesión por sobreuso. Los periodos de descanso hacen mejorar los síntomas pero cada vez que se vuelve a una actividad normal, o habitual en el caso de los atletas, reaparecen los mismos e incluso se agravan. En general el dolor es mayor al correr más rápido, por ejemplo en las series y en la pista, que con un trote más lento. También suele molestar más cuando se corre cuesta arriba o cuesta abajo.

El diagnóstico es sencillo si existe dolor a la palpación, en los tendones proximales de semitendinoso, semimembranoso y/o tendón del bíceps. En la tendinopatia crónica también es normal la irradiación del dolor hacia el muslo.

La historia que el deportista relata y la exploración son la clave para el diagnóstico si el médico tiene en mente estos cuadros. Las pruebas complementarias son sobre todo útiles para confirmar que no existe otro problema en la zona.

En las radiografías simples de la pelvis podemos apreciar la existencia o no de calcificaciones, avulsiones óseas, y valorar las articulaciones sacroilíacas y coxofemorales. La ecografía o la resonancia magnética ayudan a definir el estado de los músculos y el tendón conjunto, valorar si hay alguna rotura o quiste intratendinoso, ver si existe un engrosamiento mayor o menor del tendón y cómo está la bursa isquiática. La resonancia además puede evidenciar fracturas de estrés de la pelvis, aunque son raras en la zona del isquion.

El tratamiento inicialmente debe basarse en medidas conservadoras con reposo o modificación de la actividad. En referencia a este último punto los síntomas son menores o inexistentes en bicicleta, piscina o elíptica, según en cada caso. Si el dolor no es muy fuerte puede valorarse el seguir con la carrera a pie pero solamente a ritmos lentos y en llano. El trabajo de musculación en gimnasio es muy importante también, y a veces su falta es una de las causas de que haya aparecido el problema. En los casos de mucho dolor y siendo necesaria la participación en alguna competición, puede utilizarse la infiltración con corticoides, pero no debe repetirse en más de tres ocasiones, porque podría debilitar el tendón y favorecer una rotura. También infiltraremos en casos de bursitis isquiática que no responde a medidas antiinflamatorias orales y reposo. El tratamiento de fisioterapia comenzará con medidas manuales y terapia de control del dolor y regeneración del tendón. En los casos de tendinosis y degeneración del tendón debe comenzarse un Protocolo de Ejercicios Excéntricos que deben hacerse a diario durante 6 a 12 semanas, y con carga progresiva y combinarlo con el tratamiento de Idniba, para ayudar en la regeneración. En casos rebeldes se opta por añadir terapias más agresivas como las Ondas de Choque Extracorpóreas o la EPI. La combinación ondas de choque con excéntricos ha demostrado ser superior a cada uno por separado. Las infiltraciones con factores de crecimiento plaquetarios o plasma rico en plaquetas (PRP) no han demostrado todavía buenos resultados en esta patología, y parece ser más útil en los casos de roturas parciales con tendencia a no cicatrizar.

La cirugía está indicada a partir de los 6 meses de tratamiento conservador bien realizado. Las técnicas consisten en liberar bien el tendón de las adherencias que lo cubren, y en casos de tendinosis, resección de las áreas patológicas si son evidentes o microtenotomias con terminal de radiofrecuencia (Topaz). En algunos casos de rotura o avulsión se procede al reanclaje o sutura. Pero en otros casos de tendones muy afectados o degenerados puede ser preferible hacer una Tenotomia o corte en el tendón para quitar tensión en la zona.