La importancia de la técnica de carrera

foto carrera

Como corredores, destinamos una gran inversión a tener las zapatillas de última generación, la mejor ropa técnica o un GPS de máximo rendimiento. Pero no tenemos en cuenta lo más básico: saber correr adecuadamente. Y eso se puede aprender. Es la técnica de carrera.

Todo el mundo puede correr y cree saber correr. Pero son muy pocos los que corren de forma eficiente y adecuada. ¿Por qué es tan  importante esta cuestión? Pues porque “una buena técnica de carrera permite optimizar nuestro rendimiento y reducir el riesgo de padecer lesiones”. Lo dice el podólogo Albert Casas, especializado en biomecánica deportiva. Casas nos da a conocer un dato muy revelador: entorno al 80% de los corredores populares no saben ni tan siquiera que existe una forma correcta para correr. Ante las carencias que  ha notado a nivel  profesional, ha creado una web para enseñar a correr y que el corredor popular tome también conciencia de su significación.

Albert Casas es muy claro a la hora de hablar sobre esta cuestión: “La podología deportiva actual nos permite diagnosticar y tratar a los pacientes desde una visión más global, y no únicamente mirando sus pies, sino todo su cuerpo como un conjunto”. Con un estudio biomecánico, “se pueden corregir las carencias y mejorar la técnica de carrera de cada corredor”. Y las razonas que fundamentan su importancia son varias: aprender a correr correctamente, optimizar el rendimiento, reducir el riesgo de lesiones y aprender cuál es el calzado deportivo adecuado para cada atleta. Son los resultados, las grandes variables, del método que ha desarrollado él mismo, basado en los últimos estudios científicos y en sus más de 10 años de experiencia realizando estudios biomecánicos a corredores, ya sean amateurs o profesionales.

Claves para tener una buena técnica al correr

Aviso a navegantes o, mejor dicho, a corredores. Tampoco hay que alarmarse y situarse en el polo opuesto y pensar que lo hacemos todo de forma incorrecta. El especialista comenta que “en muchos de los casos que analizo, no detecto anomalías biomecánicas significativas, pero con tan sólo modificar algunos aspectos de la técnica de carrera podemos hacer desaparecer dolores que afectan al paciente-runner”. Lo más importante de la técnica de carrera es “tener una buena postura de arriba abajo, mantener el tronco firme y mirar de no avanzarlo en exceso cuando corremos”.

Este es un primer paso, porque –en palabras del podólogo- “también es clave la manera como nuestro pie contacta con la superficie, donde aterriza el pie (delante o debajo de la cadera), la extensión de la pierna o el braceo”. A parte de esta serie de modificaciones, en algunos casos también “hay que dar una ayuda para alinear y compensar los ejes mecánicos cuando corremos, a través de unas plantillas”. No obstante, Casas avisa que no todo el mundo necesita plantillas, contrariamente a la corriente que se extendió hace algunos años entorno a la podología.

¿Cuánto cuesta aprender a correr bien?

Le cuestionamos al experto cuánto puede costar y cuánto tiempo podemos tardar en aprender y tener una buena técnica de carrera. Casas le da la vuelta a la tortilla. “En realidad, no se trata de cuánto cuesta o el tiempo que deberé invertir, sino de cuánto dinero tendré que pagar si no corro bien”. Y pone como ejemplo a muchos corredores que corren durante 2-3 años y después se pasan a la bicicleta “porque les duele todo el cuerpo”. En este sentido, y respondiendo a nuestra cuestión, afirma que “todo dependerá de la educación física de cada uno, de la experiencia deportiva que tengamos, del historial de lesiones, de la biomecánica o de cómo se entrena la musculatura que usamos para correr”. Y zanja la cuestión: “no podemos universalizar un período de tiempo, hay que tener en cuenta estas características, pero lo que está claro es que si te pones en manos de un profesional, será un proceso mucho más veloz”.

¿Qué le diría a alguien que le comentara que los seres humanos somos animales y ya sabemos correr?

Ante todo, Albert Casas se ríe abiertamente y responde rápido: “le contestaría que, a día de hoy, aún no he visto a ningún animal sentado durante 8 horas delante de un ordenador”. Y agrega, “con esto quiero decir que nuestros antepasados tenían unas costumbres y hábitos que nosotros lógicamente no tenemos”. Y es aquí donde hay una diferencia abismal entre las costumbres europeas y las africanas. “Los niños africanos tienen unos hábitos diferentes a los de los niños europeos, en parte por el ambiente en el que se desenvuelven, ya que la buena parte de las calles están sin asfaltar”. Un hecho que conlleva que la mayoría de ellos vayan descalzos, además pasan muchas horas de pie, o bien, si deben sentarse, lo hacen en una posición similar a la de una persona que va al WC (y en la que un niño europeo quizás no aguantaría más de 5 minutos seguidos), nos relata Albert Casas. “Todo ello conlleva que trabajen, desde bien pequeños, una musculatura vital a la hora de correr, y eso sin ser muy conscientes de ello”. Esto genera que  les sea “muy sencillo aprender y realizar una técnica de carrera perfecta, mientras que, aquí, en Europa, debemos enseñar a reactivar esta musculatura un poco adormilada”. A parte de este hecho, añade, hay “también cuestiones genéticas y morfológicas que entran en juego”.